Conservadurismo y política social: ¿es posible sacudir el panal?


Escrito por: Dra. Juliana Martínez Franzoni

Investigadora CIEP

31 de mayo del 2017


En Costa Rica y en el mundo la política social enfrenta nuevos retos y dilemas que requieren de algo más que la administración de lo existente. Cambios económicos y sociales como la creación de una cantidad insuficiente de buenos empleos; la expansión de mercados de servicios que desigualan oportunidades; el crecimiento de familias integradas por dos personas adultas que trabajan; los malabarismos de las mujeres para reconciliar lo tradicional y lo nuevo que forma parte de sus vidas; son algunos de los cambios que demandan una expansión reformulada de la política social.   

En Costa Rica el Estado invierte hoy en salud más recursos por persona que nunca en su historia. Sin embargo, el gasto privado por persona es también el más alto nunca registrado. La población envejece, requiere de pensiones adecuada pero también de que los cuidados no solo dependan de la presencia de hijas, esposas o hermanas dedicadas tiempo completo a ello. La población económicamente activa femenina seguirá siendo muy inferior a la esperada para el nivel de desarrollo del país mientras que las mujeres que no terminan la secundaria carezcan de soportes en capacitación y en servicios de cuidado, en particular infantil. Los divorcios son una tercera parte de los matrimonios y se requieren de mecanismos de política pública más capaces de velar porque niños y niñas tengan padres, no solo madres, que cuiden y aporten dinero.

¿Estará la campaña electoral de 2018 a la altura de los retos a los que nos enfrentamos? ¿Qué dirían Manuel Mora, Rafael Ángel Calderón, don Pepe Figueres o Daniel Oduber si vieran lo tentada que la política costarricense está hoy de administrar el presente, de arriesgar muy poco, y de hacerlo en gran medida en nombre de un legado excepcional que, por otra parte, se ve amenazado ante el espíritu de básicamente conservar?

Tres son los escenarios posibles en los que la política social puede ser este año materia electoral:

Escenario de administración del presente: la política social se aborda de manera puntual para sectores sociales específicos.  La política social no juega un papel central en la campaña electoral. Los partidos políticos no ven en ella mayores oportunidades políticas. No quiere decir que no se proponga alguna medida “bandera“, posiblemente un programa asistencial, para conquistar a los sectores populares.

Escenario de “propuestas-ambulancia“: las medidas se proponen cuando no queda remedio. La política social entra en la campaña electoral ligada a situaciones de emergencia que, por supuesto, no cabe menospreciar. Es el caso de las reformas requeridas para asegurar la sostenibilidad financiera del régimen general de pensiones  de la Caja Costarricense del Seguro Social, IVM. El debate se centra en medidas incrementales para salir adelante. Al igual que el anterior, es un escenario de administración del presente.

Escenario de luces largas: la política social se propone saltos cualitativos en calidad y equidad de su aporte al bienestar. La política social protagoniza – junto con otros asuntos – la disputa por los votos frente al conjunto de la población – incluyendo a los sectores medios. Los partidos políticos buscan atender malestar ciudadano respecto a problemas de suficiencia y equidad de programas existentes (como es el caso de las listas de espera en la Caja) pero también se adelantan a problemas y riesgos sociales nuevos (como el de los cuidados de la población adulta mayor en situación de dependencia). Este escenario puede comprender preocupaciones planteadas en los escenarios anteriores pero va más allá.

Cada uno de estos escenarios requiere abordar el impopular tema del que “sin cacao no hay chocolate“. La mirada larga de la política social depende de una mirada larga sobre la suficiencia de los recursos del Estado. De lo contrario, el país le seguirá pidiendo milagros a una planilla laboral que financia contribuciones a la seguridad social, aseguramiento no contributivo, comedores y uniformes escolares, entre otras miles de cosas.  La mira larga requiere también mejorar la  administración de los recursos públicos, maltrecha luego de dos décadas de deterioro de capacidades estatales. La dilapidación de los recursos de IVM es una muestra clara y será materia de una próxima columna.

¿Cómo determinar en qué escenario nos ubicaremos? Los programas planteados por los candidatos serán indicativos. Nos dirán algo acerca de cómo piensan tratar la política social. Sin embargo, de todo lo que se plantea en los programas, solo una pequeña parte alude a las verdaderas “batallas“ que estas personas se proponen dar, de ser electos, durante su administración de gobierno. Por eso, son decisivos los temas que priorizan para hablarle a la opinión pública. También es decisivo el tono que predomine en el intercambio entre candidatos: ¿será aquello que genere menos vetos? ¿serán propuestas atrevidas que “sacudan el panal“? Los medios de comunicación tienen en esto un gran papel que jugar.

Pero… ¿y la ciudadanía? Si los candidatos no hacen más es por cortedad de miras, sí, pero también porque al hacerlo no pierden electoralmente gran cosa… Quiere decir que la sociedad no está, necesariamente, esperando y exigiendo más.  Buena parte de la población se ha acostumbrado a los problemas de lo público y su principal energía se dedica a resolver su bienestar en lo privado… El endeudarse, el trabajar montones de horas y, en general, buscar la manera de resolver en el mercado las necesidades de educación, cuidados y protección a la vejez, no son sino atajos con innumerables efectos secundarios… A ver si este 2017 las electoras y los electores actuamos como si este fuera un país que se merece y que puede tener salud, educación, cuidados y pensiones de calidad para todos y todas.

 

 

 

 
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