Premio a la investigadora del año. Dra. Juliana Martínez Franzoni

El pasado 4 de diciembre se le otorgó el premio de investigadoras del año 2018 a la Dra. Juliana Martínez Franzoni, de la Escuela de Ciencias Políticas y del Centro de Investigación y Estudios Políticos y la Dra. Patricia Esquivel Rodríguez de la Escuela de Tecnología de Alimentos. Desde el CIEP nos sentimos muy honrados de contar con el aporte serio, riguroso y comprometido de Juliana. 

Compartimos las palabras de agradecimiento que pronunció la Dra. Martínez en la ceremonia de premiación:

Recibo este premio con una enorme emoción. Lo hago desde tres situaciones principales.

La primera es como migrante, como hija de exiliados políticos, como nieta de migrantes que cruzaron el Atlántico huyendo del hambre… desde la herencia y la vivencia de la movilidad forzada o elegida, agradezco a la UCR el regalo de la pertenencia. Se trata de una oportunidad de la que hoy carecen miles de personas de nuestra región, carencia que nos interpela porque cualquiera de nosotros y nosotras podría, el día de mañana, como me lo muestra mi biografía familiar de papá y mamá de clase media y educación universitaria, ser una de esas personas.

Agradezco a Ciska Raventós, entonces directora del IIS, por invitarme en 2004 a presentar un proyecto de investigación que le dio a mi vida profesional un giro de 180 grados, de un proceso de desintoxicación post doctoral, a meterme de lleno en la investigación académica en materia de regímenes de bienestar en América Latina.  Luego, desde la dirección del IIS, Carlos Sandoval y Carmen Caamaño y actualmente Sergio Villena, me han brindado su apoyo permanente.

Le debo el regalo de la pertenencia a Allan Abarca, Alberto Cortés, Gina Sibaja y Fernando Zeledón por creer que la Escuela de Ciencias Políticas podía ser mi casa y por haberme motivado en 2009 a concursar y a hacer realidad mi ingreso a régimen académico.

Le debo a Yamileth González y a Henning Jensen su apoyo para ampliar ella y para consolidar él, respectivamente, mi tiempo de investigación, desde el CIEP, a partir de 2013.

La segunda situación que me marca como persona es deberle todo a la educación pública, desde el pre-kínder en Montevideo hasta el doctorado en Estados Unidos. Soy plenamente consciente de que hoy puedo investigar en libertad porque los recursos públicos me lo permiten. La libertad académica es el derecho de aprender, enseñar, investigar y divulgar el pensamiento, el arte y el conocimiento, sin sufrir presiones económicas, políticas o de otro tipo, por ejemplo, religiosas. En este momento en que globalmente se produce un asalto al Estado, a lo público y a lo que es de todos y todas, desde las instituciones públicas tenemos el enorme reto de usar bien los recursos, pero también de comunicar por qué la libertad académica no es solo la libertad de profesores/as y estudiantes, sino que es clave para toda la sociedad.

El ejercicio de la libertad académica en general y de la generación de conocimiento en particular, requiere de muchísima “trastienda”. Agradezco a Kathia Castro, jefa administrativa del IIS, a José Pablo Madrigal y a Jeannette Marín desde el equipo administrativo del CIEP porque su trabajo me permite investigar. Este agradecimiento es extensivo al equipo de la vice rectoría de investigación.  ¡Gracias

Agradezco a Juany Guzmán, Alberto Cortés, Felipe Alpízar y María José Cascante por apoyarme desde la dirección del CIEP básicamente en todo, incluyendo maneras nuevas de gestionar y de utilizar recursos para la investigación.  

Agradezco a Fernando Zeledón por su esfuerzo incondicional en fortalecer vínculos entre investigación y docencia apostando a ir a más y pensar fuera de esquemas.

La tercera situación desde la que recibo con mucha emoción este premio es como mujer. Soy parte de una generación que busca construir igualdad laboral entre hombres y mujeres, interpelando qué quiere decir realmente esto de la igualdad en el ámbito público… evitando definirla en términos masculinos tradicionales, es decir, como aquella que solo es posible si existe en casa una mujer, o varias, que brinden soporte. Buscamos igualdad laboral sostenida en relaciones de corresponsabilidad en casa y de reglas de juego más inteligentes en el trabajo, reglas basadas en la idea de que seres humanos plenos logran eficiencia y excelencia con salud mental… Para lograrlo contamos con hombres capaces de ver las enormes posibilidades de “feminizar” su vida haciendo el ámbito doméstico un ámbito propio.  Mauricio Castro, mi esposo, es uno de esos hombres. No estaría recibiendo este premio sin nuestra cooperativa… 

Te tenido el gusto de hacer buena parte de mi trabajo con dos hombres muy talentosos en lo académico y seres humanos multidimensionales: Koen Voorend en el IIS y Diego Sánchez-Ancochea en la Universidad de Oxford.

Como sociedad tenemos aun muchos retos por delante, el principal, pienso, es precisamente un cambio en los modelos de masculinidad – en la casa, en la academia y en el mundo laboral en general. Después de todo, el tiempo masculino dedicado a los cuidados es, en primer lugar, muy escaso; en segundo lugar, el recurso más democráticamente distribuido entre los hombres de todas las clases sociales, desde el Río Grande a Tierra del Fuego; y en tercer lugar, también el más inercial a lo largo del tiempo. Para que las mujeres podamos tenerlo todo, necesitamos muchos mas hombres que también lo quieran todo y trabajen para ello.

La UCR me ha permitido hacer una contribución al conocimiento de esta materia que alimente políticas públicas en general, y nuevos modelos de masculinidad en particular.  Con ello, y con sus vínculos con los regímenes de bienestar y con las variedades de capitalismo he podido amarrar trabajo académico y búsquedas personales esenciales.

Ha sido todo lo contrario a un trabajo en soledad. Además de Koen y Diego, Merike Blofield  y Jennifer Pribble en Estados Unidos, Camila Arza en Argentina, Rossana Castiglioni en Chile, Jorge Vargas Cullell en Costa Rica, son otras de personas con quienes hemos colaborado y seguimos colaborando armando cosas. 

Para terminar:

Agradezco a Fernando García por ser una persona capaz de “buscarle la comba al palo“ en más de un entuerto así como al proceso de búsqueda de la excelencia en materia de investigación que se viene llevando a cabo desde la vice rectoría desde hace varios años y del cual Mónica Salazar es parte fundamental. Muestra, pienso, que las personas pasan, pero las instituciones pueden aprender y madurar.

Agradezco a mis estudiantes y ex estudiantes, porque estamos juntos y juntas en un viaje alucinante de descubrimiento que solo es posible cuando se mezclan ojos usados con ojos nuevos.

 

Gracias a Maite (de 9 años) y Amanda (de solo 3 meses y medio) porque la mejor persona que soy investigando y enseñando se los debo enteramente a ellas, en particular a Maite que ha sido una maestra muy paciente y generosa durante todos estos años.  No sabría qué hacer sin esa brújula que no marca el Norte sino el cómo “ser humana”. 

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