Back to top

Divisiones en la Otan

Fecha de publicación: 
10 Diciembre 2019
Tipo de publicación: 
Articulos de Opinión
Autor(es): 
  • Constantino Urcuyo

La organización del Tratado del Atlántico Norte nació como expresión de la voluntad de los países occidentales para enfrentar la amenaza de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS), su primer secretario, el británico Lord Ismay, definió de manera precisa sus objetivos: Mantener a los rusos afuera, a los norteamericanos adentro y los alemanes abajo”.

La alianza de seguridad transatlántica cumple estos días setenta años y sus miembros se reunieron en Watford, cerca de Londres, para celebrar su cumpleaños. La reunión puso sobre el tapete las diferencias que mantienen sus miembros.

Desde su llegada a la Casa Blanca Trump declaró que la organización estaba obsoleta y continuó exigiendo que todos los estados miembros contribuyeran con  2% de su PIB, amenazando veladamente con retirarse de la organización.

La retirada de los EUA crearía grandes aprehensiones en los europeos, quienes durante la guerra fría esperaron que caso de un ataque de la URSS , Washington vendría en su ayuda y los cobijaría con su paraguas atómico. 

Algunos, como el general De Gaulle no creyeron en esa garantía y se retiraron de la OTAN , desarrollando su propia fuerza nuclear (force de frappe) tratando de asegurar una independencia estratégica sin dependencias del Big Brother americano , aunque en el 2009 Francia  se  reintegró a la organización.

Sin embargo, la implosión de la URRS a inicios de la década de los años noventa transformó profundamente el escenario estratégico, el inminente peligro soviético desapareció y la relación de seguridad transatlántica se orientó hacia combatir los desafíos del terrorismo islamista en Afganistán y en el Medio Oriente.

La expansión de la organización hacia los países de Europa Central y del Este fue otro rasgo que caracterizó el nuevo período, provocando una intensa reacción defensiva rusa que se manifestó en el conflicto ucraniano y en la guerra  con Georgia

La pasada reunión termina con claras diferencias entre los socios, particularmente entre los franceses y el presidente Trump1. El presidente Macron había señalado hace algunas semanas que la OTAN se encontraba en muerte cerebral, lo que provocó reacciones de Angela Merkel, para quien la presencia norteamericana en Europa continúa siendo un disuasivo frente a una Rusia que luego de la depresión post soviética ha adoptado posturas más agresivas (Georgia, Crimea, Siria, desarrollo de nuevos misiles).

Algunos analistas señalan que la frase muerte cerebral aludía más que a la extinción de la organización, a la ausencia de pensamiento estratégico y de coordinación entre los socios.

El nuevo entorno internacional2 caracterizado por el repliegue norteamericano en general y en Siria en particular3, así como por un interés más marcado por Asia, dado el vertiginoso ascenso de China, plantean la necesidad de un pensamiento común frente a los nuevos desafíos y no solo la obsesión trumpiana con el tema de las finanzas de la organización. 

Por otra parte, la acción unilateral de Turquía al ingresar en Siria para combatir a los Kurdos sin deliberación previa con sus socios de la OTAN ha causado serias preocupaciones en los europeos. La ambigüedad turca al comprar equipo militar sofisticado a Rusia (misiles S 400), asi como su creciente acercamiento diplomático con Moscú y su negativa a apoyar los planes de defensa polacos y de los países bálticos, provocan serias irritaciones a lo interno de la OTAN.

 Igualmente problemática fue la insistencia turca en etiquetar a organizaciones  kurdas (YPG) como terroristas, cuando han sido los kurdos una de las fuerzas m[as  comprometidas en el combate contra el Estado Islámico.

El potencial intervencionismo ruso en el flanco noreste de la OTAN (países bálticos) y en los Balcanes occidentales es también un tema que ocupó la atención de los asistentes a Watford.

 Por otra parte, Paris y Berlin tienen preocupaciones con el desinterés de la Casa Blanca por el futuro de la OTAN. La señora Merkel ha manifestado que los europeos deben preocuparse por su propio destino pero quiere mantener la presencia americana; el mandatario francés insiste en el concepto de autonomía estratégica4, lo que implicaría no solamente independencia militar, en cierto sentido, sino evaluación conjunta de los objetivos estratégicos y coordinación operacional, como no ocurrió con el retiro de las tropas de EUA en Siria.

Los contactos Macron-Putin y el reciente viaje del ocupante del Eliseo a Pekin hacen parte de la búsqueda de una política más autónoma por parte de Francia, a pesar que algunos medios5 informan que uno de los resultados de la reunión en Reino Unido fue incluir a China como desafío estratégico.

El tema del control de armamentos después de la retirada de EUA y Rusia del tratado de armas nucleares intermedias ( ANI) ocupó las deliberaciones, así como el proyecto de incluir a China en limitaciones futuras para este tipo de armas.

La dinámica de la reunión se caracterizó también por enfrentamientos entre Trump y Macron6 sobre cuestiones sustantivas, pero la confrontación se extendió a asuntos de forma entre el magnate y el primer ministro de Canadá , Justin Trudeau.

Como lo sintetiza el New York Times7, la alianza no sufre de muerte cerebral pero enfrenta nuevas tecnologías(G5), nuevos desafíos(China) y nuevas armas (misiles  hipersónicos), su adaptación a los nuevos tiempos será difícil8, pues los socios se debaten en torno a cuál es su misión fundamental: ¿defenderse de Rusia?,¿ enfrentar la amenaza de Irán?, ¿resolver el desafío chino?, ¿reconfigurar su estrategia ante la ciberguerra , la guerra espacial y la guerra híbrida?.

La analista del Carnegie Endowment, Judy Dempsey9, ha sintetizado el resultado limitado de la reunión, señalando que la Otan enfrenta tres temas sin resolver:

a-Diferentes enfoques sobre el terrorismo (la cuestión kurda-YPG); b-La agresividad rusa como amenaza para la seguridad Euro Atlántica, particularmente inquietante para Alemania y menos para Francia; y ; c-La perspectiva estratégica, preocupación francesa frente a la posibilidad  que los EUA debiliten su compromiso con la OTAN. Macron quiere ver a la alianza pensando y actuando desde una visión estratégica que precise claramente los rivales y los aliados.

Los temas pendientes han llevado a que al periódico Le Monde califique la difusa declaración final como una expresión meramente conmemorativa de los setenta años de la alianza atlántica, más allá de los roces de familia las cuestiones sustantivas aguardan diálogo, debate decisiones.

Los rusos de hoy son diferentes a los de Lord Ismay, Macron postula una estrategia de contenerlos y otros miembros parecieran inclinarse por mantenerlos fuera. Los americanos siguen adentro, pero Trump amenaza con distanciarse. Alemania no está abajo pero se resiste a contribuir con el 2%  para la defensa .

Al cambio de los objetivos estratégicos iniciales se añade el ascenso chino y la decisión de definir una postura frente a Pekin en el terreno de la seguridad, lo que proyectaría los objetivos de la organización hasta el Asia del Este.

Un  mundo nuevo  exige una profunda reestructuración. 

Palabras clave: 
CIEP