El Partido Republicano en el Congreso: El caso de McCarthy y los extremistas

Miércoles 29 de noviembre del 2023

Boletín II- 2023 Observatorio de los Estados Unidos


El Partido Republicano en el Congreso: El caso de McCarthy y los extremistas

El presente apartado se concentra en comprender el papel que tuvo el Partido Republicano a lo interno del Congreso[1], enfocándose en acontecimientos clave de la gestión de Kevin McCarthy como presidente de la Cámara de Representantes de los Estados Unidos (EU). Esta coyuntura, siguiendo los apuntes de Lewinsky y Zibblat (2018), resulta importante porque evidencia como los EU está viviendo procesos de deterioro democrático debido al papel de los políticos tradicionales que, con fines particulares o electorales, erosionan los guardarrailes de la democracia norteamericana, como lo son las normas no escritas de tolerancia mutua y contención.

Gráfico 1. Distribución de los escaños de las dos Cámaras del Congreso de los Estados Unidos (2023-2025)

Ahora bien, para comenzar a comprender el papel que jugó el Partido Republicano en el Congreso, en los meses de septiembre-octubre, hay que retroceder a los resultados de las elecciones intermedias, celebradas el 8 de noviembre del 2022. Esto debido a que tras dichas elecciones[2], la toma de posesión del 118° Congreso de los Estados Unidos mostró una leve recomposición de las correlaciones de fuerzas, que dio como resultado que los republicanos tomaron la Cámara de Representantes con una mayoría leve[3], mientras los demócratas con una leve ventaja conservaron el Senado. En términos concretos, los demócratas, en el Senado, obtuvieron 51 versus 49 escaños del republicano, mientras los republicanos, en la Cámara de Representantes obtuvieron 222 curules contra 212 del demócrata (Ver Gráfico 1 y 2). Sin embargo, a pesar del triunfo relativo, el Partido Republicano tuvo el peor resultado electoral de las últimas dos décadas.

Dichas elecciones fueron significativas porque los demócratas lograron frenar la “ola roja”, que vaticinaba la opinión pública norteamericana y Donald Trump, supuestamente iba a inundar el Congreso para afectar al gobierno de Joe Biden. Por esta razón, el Trumpismo sufrió un duro golpe, ya que algunos candidatos que defendía Trump no alcanzaron los votos suficientes, y los conservadores no alcanzaron el completo control del Congreso. No obstante, el hecho de que la Presidencia sea de un signo y una de las dos cámaras de otro, no es algo anómalo, lo que si es particular de la coyuntura es el contexto de polarización de la sociedad estadounidense y la consolidación de figuras autoritarias, que operan al margen de la política tradicional y enarbolan consignas antisistema. Por ejemplo, a pesar de no consolidarse una marea roja, más de 130 candidatos que abiertamente no han aceptado las reglas del juego democrático, al negar o cuestionar los resultados de las elecciones presidenciales de 2020, comandados por Trump, han sido elegidos para ocupar un escaño en la Cámara de Representantes, o han obtenido un puesto en gobiernos locales. Entre estos candidatos se encuentran los gobernadores de Florida y Texas, Ron DeSantis y Greg Abbott, respectivamente, que han sido reelegidos. Sin embargo, se debe decir que ninguno ha ganado en distritos de orientación demócrata y la gran mayoría ha perdido en los distritos competitivos.

Bajo este contexto electoral polarizante, un congreso dividido y el ala de extrema derecha del republicanismo consolidándose, el Partido republicano desde un inicio eligió como presidente, al, en ese entonces, líder de la minoría republicana de la Cámara de Representantes, Kevin McCarthy, con 188 votos versus 31 votos que obtuvo Andy Biggs, de Arizona, e integrante del Freedom Caucus.

Después, de esta elección partidaria, se efectuó una votación en la cámara baja, la cual tras negociaciones marcadas por comprometedoras demandas y el boicot de 20 representantes del ala extrema, en la votación 15[4] fue electo McCarthy como presidente, debido a que: 1. Los representantes disidentes se limitaron a votar “presente”, lo cual redujo el umbral para obtener la presidencia a 216; 2. La labor de la extremista Marjorie Greene como operadora política, la cual ayudó a convencer a 14 disidentes de dar su voto a McCarthy, después de la ronda 11°; y, 3. Las amplias concesiones que aceptó McCarthy, relacionadas a: restablecer la norma que facilita forzar una votación para destituir a un presidente en ejercicio; acodar que ni él ni el Comité de Acción Política (Super PAC) interfieran en las primarias republicanas abiertas en escaños seguros; celebrar votaciones sobre proyectos de ley conservadores clave, incluida una enmienda presupuestaria equilibrada, límites a los mandatos del Congreso y seguridad fronteriza; establecer que los esfuerzos por elevar el techo de la deuda del país deben ir acompañados de recortes del gasto; mover 12 proyectos de ley de asignaciones individualmente; brindar más representación del Freedom Caucus en los comités, incluido el poderoso Comité de Reglas de la Cámara; limitar el gasto discrecional a los niveles del año fiscal 2022, lo que equivaldría a niveles más bajos para los programas nacionales y de defensa; establecer setenta y dos horas para revisar los proyectos de ley antes de que lleguen al pleno; entre otras controvertidas medidas.

Dicha victoria fue un acontecimiento clave porque evidencian las divisiones internas dentro del Partido Republicano, ya que aún a pesar de que McCarthy obtuvo el respaldo expresado por el expresidente Donald Trump al igual que el representante Jim Jordan, líder del Freedom Caucus algunos miembros del House Freedom Caucus actuaron como una facción al oponerse abiertamente a él debido a intereses estratégicos y políticos. En términos de los elementos contextuales para comprender esta división del Partido Republicano, en el marco de la elección del presidente, se deben valorar: 1. La condición institucional relacionada a una escasa mayoría obtenida, la cual le dio al Freedom Caucus una enorme capacidad de influencia para imponerse, a pesar de su condición de minoría; y 2. Unido a lo anterior, se debe considerar que McCarthy no era del agrado del ala dura de los republicanos, ya que en el 2015 el Freedom Caucus descarriló su aspiración a convertirse en presidente de la Cámara Baja, por lo cual fácilmente se convirtió en su chivo expiatorio y ficha clave, pues una vez en el cargo, el mandato de McCarthy estuvo marcado por el cumplimiento de la redacción del gasto y las investigaciones contra la familia Biden, entre otras medidas.

Ahora bien, dos acontecimientos de su mandato fueron centrales para demostrar la división del Partido Repulicano: el irrespeto a las normas de contención y la predominancia que adquirió el ala extrema en la coyuntura. En primer lugar, se debe mencionar la discusión sobre el aumento del techo de la deuda (concepto relacionado al límite de dinero que puede pedir prestado el Estado). Este tema fue prioritario porque de no alcanzarse un acuerdo en la cámara, peligraba la provisión de ciertos servicios, la economía y la capacidad de pago de la deuda. Aún así, a pesar de este entorno político difícil, después de intensas negociaciones con Biden, y la aprobación por un estrecho margen de un proyecto de ley para aumentar el techo de deuda a cambio de recortes presupuestarios, se reanudaron en mayo del 2023 las negociaciones que culminaron con un acuerdo que incluyó: 1. Aumentar el límite de deuda hasta el 2025; 2. Limitar el gasto destinado a no defensa, al limitar el gasto discrecional; 3. Proteger la atención médica de veteranos; 4. Introducir temporalmente requisitos de trabajo y ampliar la edad para que las personas reciban subsidios para salir de la pobreza; 5. Recuperar los fondos no invertidos destinados a la atención de COVID-19; 6. Recortar la financiación del IRS; y, 7. Reanudar el pago de los préstamos estudiantiles.

Ahora bien, después de alcanzado el acuerdo, este tenía que pasar por el Congreso. En un primer momento pasó por la Cámara de Representantes con una votación de 314 votos a favor versus 117 en contra, con lo cual resultó aprobado, no sin resistencia, el 31 de mayo[5]. Por su parte, en un segundo momento, en el Senado -con mayoría demócrata- dicho pacto fue rápidamente aprobado el 01 de junio con una votación de 63 contra 36. Finalmente, el acuerdo fue firmado el 03 de junio (dos días antes de la fecha límite) por el presidente Biden, con lo cual el pacto entró en vigencia formal bajo el nombre de la Ley de Responsabilidad Fiscal de 2023.  No obstante, apesar de solucionar temporalmente el tema, la aprobación de esta ley y el acercamiento político de McCarthy con los demócratas generó consecuencias para la permanencia del mismo en el cargo al despertar el descontento del ala derecha extremista.

En segundo lugar, se debe mencionar las amenazas de un posible cierre de gobierno (el cual se produce cuando el Congreso no aprueba un proyecto de ley de financiación federal), que de suceder impediría el pago de salarios, afectaría la economía, generaría el cierre de servicios y comprometería la provisión de ciertos servicios y proyectos estatales. Este acontecimiento fue decisivo porque evidenció la división dentro del Partido Republicano, y la estrategia política del ala extrema basada en el congelamiento de la cámara baja, ya que los mismos derechistas que complicaron su candidatura, en esta discusión legislativa mantuvieron a McCarthy como rehén al negarse a votar a favor de los proyectos de ley de asignaciones basados en las pautas de gasto que el presidente acordó previamente con Biden. No obstante, después de luchas internas en el Partido Republicano, un esfuerzo fallido de McCarthy por aprobar su proyecto provisional[6] (debido a la resistencia del ala extrema) y la labor del Senado para avanzar en su propio proyecto de ley provisional mediante un acuerdo bipartidista, horas antes de la crítica fecha límite de medianoche para evitar el cierre, fue aprobado el 30 de octubre el proyecto de ley provisional de asignación de fondos gracias al apoyo demócrata conseguido por McCarthy. Rápidamente, después de esto el Senado aprobó la medida[7] y Biden con su firma promulgó, finalmente, el proyecto provisional. Dicha medida permitió mantener abierto el Gobierno hasta el 17 de noviembre e incluyó ayudas para desastres naturales y una medida para mantener operativa la Administración Federal de Aviación, pero no se dio financiación adicional para Ucrania o la seguridad fronteriza.

Tras la aprobación de la ley provisional de financiamiento, todas las luces apuntaban a que McCarthy podría sufrir un proceso de destitución debido al acercamiento con los demócratas y el rechazo a las demandas del ala dura de los republicano. Sobre esto mencionó: “Si alguien quiere destruirme porque quiero ser el adulto en la sala, adelante e inténtelo”. Y así sucedió, pues tras una moción de vacancia presentada por Gaetz, en una votación de 216[8] a 210 por primera vez en la historia la Cámara destituyó a su líder. Esta acción detuvo la actividad legislativa y generó incertidumbre porque no había candidatos claros para asumir el puesto. Finalmente, fue elegido el republicano, Mike Johnson como nuevo presidente de la cámara baja, pero la jugada evidenció un irrespeto a las normas de contención que le permitió al ala extrema aumentar su capacidad de influencia, mejorar su posición y enviar un claro mensaje de poder al presidente siguiente.

En síntesis, a modo de conclusión, este análisis del mandato de McCarthy permite observar una serie de tendencias. En primer lugar, la estrategia política del ala extrema evidenció una forma de hacer política que eliminó o las reglas de contención y la tolerancia mutua entre partidos, esto debido a que con intereses particulares, así como electorales, el Freedom Caucus no solo autosaboteo y destituyó a su propio presidente y partido, sino que también estableció una política de cero negociación y acercamiento con los demócratas. En segundo lugar, en todo momento la elección y el mandato de McCarthy fue una estrategia que le permitió al ala extrema consolidarse y aumentar su capacidad de influencia, pues este grupo aprovechó el sobrevalor de sus votos debido a la leve mayoría, para mejorar sus posición en el tablero político al: tomar puestos de poder importantes en algunos comités; cumplir ciertas demandas que tenían como agrupación al establecerlas como requisito a McCarthy para asumir la presidencia (el cual efectivamente cedió); afectar en dos ocasiones al gobierno con estancamientos legislativos; y, reafirmar su posición en el Partido Republicano al demostrar su poder para “poner y quitar casi a voluntad a un presidente”. Por último, se debe recalcar que el cambio en las reglas del juego para presentar una moción de vacancia fue una jugada estratégica que le permitió a los extremistas ejercer una presión efectiva para introducir sus demandas sobre el presidente de la Cámara, así como le permitió ejecutar en medio de dos crisis de financiamiento una parálisis legislativa, debido al temor de destitución del presidente, lo cual sirvió como una forma de afectar al Partido Demócrata y la candidatura de Biden a la presidencia. Se debe recalcar que está movida política se realizó sin importar que dicha estrategia significó un irrespeto a los guardarrailes de la democracia estadounidense, como lo son la tolerancia mutua, que refleja el acuerdo de los partidos rivales a aceptarse como legítimos adversarios, y las normas no escritas de contención asociadas a la idea de que los políticos deben moderarse a la hora de desplegar sus prerrogativas institucionales (Lewinsky y Ziblatt, 2018), en aras de favorecer el proceso democrático y el bienestar de las mayorías.

Les invitamos a sintonizar el conversatorio “Las fracturas del Partido Republicano” para profundizar al respecto de esta temática en este enlace. Participan en la actividad, el Dr. Constantino Urcuyo, politólogo y profesor catedrático de la Universidad de Costa Rica y el Dr. Alfonso Rojas-Álvarez, profesor del LBJ School of Public Affairs, de la University of Texas at Austin. Modera la actividad la M.Sc. Eugenia Aguirre, coordinadora del Observatorio de Estados Unidos.

Obra sobre la relación entre Costa Rica y Estados Unidos gana premio nacional de historia

El pasado 9 de noviembre la Academia de Geografía e Historia de Costa Rica entregó el Premio Nacional de Historia Cleto González Víquez de 2022 a Gertrud Peters Solórzano por el libro “La coalición de Costa Rica y los Estados Unidos en la guerra económica contra el Eje: 1942” publicado en 2022 por la Editorial de la Universidad Estatal a Distancia.

Gertrud Peters Solórzano es una historiadora y profesora costarricense. Se le reconoce su labor en la historia empresarial donde ha desarrollado técnicas de investigación novedosas al mismo tiempo que ha aprovechado fuentes de difícil acceso. Además ha realizado investigaciones sobre la influencia alemana en la sociedad costarricense. Peters Solórzano es profesora de la Escuela de Historia de la Universidad Nacional, donde se ha desarrollado como docente e investigadora. Ha sido también investigadora del Centro de Investigaciones Históricas de América Central (CIHAC) de la Universidad de Costa Rica.

Las razones brindadas por la Academia para otorgar el premio a la obra, expuestas en la actividad de entrega del premio, dicen literalmente:

“La obra se centra con profundidad en una coyuntura poco explorada y de alta relevancia para la historia de Costa Rica, sea la de la coalición de Costa Rica y los Estados Unidos en la guerra económica contra el Eje en 1942. Esta coyuntura se ubica en su contexto más amplio sea el mundial occidental por lo que en términos historiográficos plantea la posibilidad de internalizar los principios de las corrientes de la historia mundial y global con lo que amplía la visión de la coyuntura más allá de los límites nacionales.  Esa coyuntura es analizada en su entorno histórico y geopolítico para poder comprender la proclama de guerra por parte de Costa Rica contra los gobiernos del Eje en el contexto de la Segunda Guerra Mundial. Lo anterior permite profundizar en las causas, las personas actoras y las consecuencias de la guerra económica, la política agraria y del bloqueo económico contra los ciudadanos alemanes asentados en Costa Rica.  El libro muestra de manera precisa la hegemonía de los Estados Unidos en América latina y en forma particular en Costa Rica, que de hecho, pasó a ser el mejor aliado que tuvo Estados Unidos durante la guerra. Estados Unidos dirige la política agraria nacional, crea el IICA y avanza en el desarrollo de estaciones experimentales, define la compra exclusiva del azúcar, el café y otros bienes como frutas y vegetales muy significativos de los productos de subsistencia, todo era fundamental para beneficiar al Ejército norteamericano situado en la zona del Canal de Panamá o sea, Costa Rica fue definida como el granero y la despensa de Panamá. La interpretación presentada se basa en evidencia recopilada de una diversidad de fuentes periodísticas, del Fondo de Relaciones Exteriores del Archivo Nacional de Costa Rica, de la Dirección General de Estadística y Censos, del Instituto de Defensa del Café de Costa Rica, de la Colección de Leyes y Decretos, y de la Corte Suprema de Justicia. También trabaja con fuentes novedosas como sitios web y conferencias hispanoamericanas. La narrativa de la obra se orienta hacia un público amplio pero sin perder su carácter erudito y analítico”

El premio se otorga a investigaciones y estudios publicados en los campos de la Geografía, la Historia y las disciplinas afines, editados en el año anterior a la entrega del premio. Consiste en el único galardón que reconoce la producción historiográfica de Costa Rica. Para la premiación de 2023 se evaluaron 17 obras, 14 en formato impreso y 3 en formato digital. El premio se otorga en el país desde 1960.

La obra puede ser adquirida en la página web de la editorial. Igualmente, puede tener acceso a la conferencia de entrega del premio en este enlace.

Noviembre, 2023


[1] El Congreso se compone de dos partes: la Cámara de Representantes y el Senado. En términos de sus funciones, en general, se puede decir que el Congreso se concentra en elaborar leyes a nivel nacional. En cuanto a la distribución del trabajo, por un lado, la Cámara decide qué leyes se votan, por su parte, el Senado tiene la potestad de bloquear o aprobar dichas leyes, además, constitucionalmente tiene la capacidad de confirmar los nombramientos hechos por el presidente y realizar investigaciones en su contra (control político).

[2] Estas elecciones se llevan a cabo cada dos años, en medio del mandato de cuatro años del presidente. En ella se elige quiénes integrarán un tercio de las escaños en la cámara alta (Senado) y todos los curules en la cámara baja (Cámara) del Congreso. En términos de la distribución de los escaños y curules, cada estado cuenta con dos senadores, por un periodo de seis años. mientras los representantes ocupan el puesto por años, y representan distritos pequeños.

[3] Esto no sucedía desde el 115° Congreso.

[4] Es la primera vez desde la elección de presidente de diciembre de 1923, hace más de 100, que en la primera votación no se eligió al presidente. Asimismo, esta vez ha sido la quinta ocasión en la historia de los Estados Unidos, que han habido más votaciones, siendo las cuatro primeras del siglo XIX; lo que implica que no se llegaba a la 14ª votación desde hace 164 años, en 1859, antes de la Guerra Civil.

[5] 149 republicanos se unieron a 165 demócratas para votar a favor de la propuesta.

[6] El proyecto de ley incluía fuertes recortes de gasto de hasta el 30% para la mayoría de las agencias gubernamentales y estrictas disposiciones fronterizas que la Casa Blanca y los demócratas rechazaron por considerarlas demasiado extremas, mientras una facción de 21 republicanos de extrema derecha se opuso por rencillas políticas.

[7] El paquete fue aprobado por la Cámara por 335 votos a favor y 91 en contra, con el apoyo de la mayoría de los republicanos y casi todos los demócratas. La aprobación del Senado se produjo por 88 votos a favor y 9 en contra.

[8] Ocho republicanos junto con 208 demócratas votaron a favor de la destitución de McCarthy.

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